jueves, 4 de febrero de 2016

El efecto Matilda

La falta de reconocimiento de la mujeres en el mundo de las ciencias es una constante que ha llegado hasta nuestros dias, desde Hipatia a Emmy Noether o Marie Curie la falta de consideración por sus trabajos e investigaciones, y la falta de proyección de las científicas ha dejado a muchas mujeres en la sombra.
Este fenómeno tiene un nombre: El efecto Matilda, ¿quieres saber por que?
 
Harriet Zuckerman, profesora de sociología en la Universidad de Columbia

Durante la década de los 60 Harriet  Zuckerman realizaba una investigación en el marco de su tesis doctoral. Investigaba las características de la élite científica y, para ello, realizó entrevistas a científicos estadounidenses que habían ganado el premio Nobel. Muchos de ellos le reconocieron que para llevar a cabo sus laureadas investigaciones, habían trabajado codo a codo con jóvenes investigadores que formaban parte de sus grupos de investigación. Y que el trabajo y las aportaciones de éstos habían sido determinantes. Sin embargo, la comunidad científica les había otorgado todo el mérito a ellos. Uno de los entrevistados por Harriet Zuckerman admitió que las menciones y los méritos se adjudicaban de manera un tanto peculiar, ya que sólo se les atribuían a los investigadores con renombre. Quizás, esto se debía, a que una vez leída la lista de autores que habían realizado la investigación, sólo recordamos el nombre de los autores “famosos” y olvidamos al resto.

De todo ello, la socióloga Harriet Zuckerman concluyó que la menor visibilidad de los científicos e investigadores con menor adjudicación de méritos se debía a las relaciones estructurales que se imponían en los grupos de investigación. Con posterioridad adjuntó a este fenómeno “la acumulación de ventajas”. De tal manera, que los científicos con más renombre tienen más facilidades para conseguir financiación para sus investigaciones u ocupar cargos de peso en universidades o demás instituciones. Resumiendo, y volviendo a las palabras de Mateo, “a quien tiene, más se le dará”.

Harriet defendió su tesis en 1965 y los resultados de la misma fueron fundamentales para que Merton identificara, explicara y definiera el efecto Mateo. Sin embargo, el trabajo de Harriet no fue reconocido públicamente por el sociólogo. En 1968 Merton publicó el artículo The Matthew Effect in Science, y el nombre de Harriet Zuckerman aparecía únicamente en las notas a pie de página. Merton y Zuckerman continuaron trabajando juntos y en 1993 contrajeron matrimonio.

Ambos sociólogos trabajaron en el campo de la sociología de la ciencia. Estudiaron la estructura, las relaciones y los procesos de socialización de la comunidad científica, pero no se fijaron en las desigualdades de género que se percibían en la comunidad en la época. 25 años más tarde, en 1993, la historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter sacó a la luz lo ocurrido en el transcurso de la definición del efecto Mateo. Con este ejemplo explicaba y definía la discriminación sistemática que ha sufrido la mujer en el ámbito de la ciencia.
 
Matilda Joslyn Gage

Margaret W. Rossiter definió el olvido consciente y sistemático que habían sufrido las aportaciones de las mujeres científicas e investigadoras haciendo honor al nombre de Harriet Zuckerman y al de la activista en pro de los derechos de las mujeres, Matilda Joslyn Gage, quien fue la primera en hacerse eco de este hecho. De esta manera, la discriminación que han sufrido las mujeres en la ciencia ha sido conocida desde 1993 gracias a Margaret W. Rossiter con el nombre de efecto Harriet/Matilda (aunque hoy en día se conozca como el efecto Matilda).

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Descripción del efecto Matilda. (Fuente: Wikipedia. Imagen: Illuscientia CC by 3.0)
El efecto Matilda pone de manifiesto no sólo la discriminación sufrida por las mujeres, también refleja la negación de las aportaciones, descubrimientos y el trabajo de muchas mujeres científicas, dando la autoría de los mismos a compañeros de investigación.

Rossiter ha ido recopilando variedad de formas de discriminación: el olvido de las mujeres que firmaban artículos científicos junto a sus maridos; el aislamiento al que se veían sometidas muchas investigadoras en grupos de trabajo masculinos; la atribución de “mala fama” intencionada a mujeres para desprestigiar su trabajo; cientifícas a las que han robado sus descubrimientos; mujeres que han sido apartadas de un puesto de trabajo ante compañeros que ostentaban currículos menos brillantes, o aquellas cuyos nombres no eran registrados completos en las bases de datos científicos, sino con sus iniciales, lo que hacía muy difícil que sus nombres fueran reflejados y reconocidos en los resultados de las búsquedas.
Fuente: Mujeresconciencia.com

Para saber más o las víctimas del Efecto Matilda:

Mujeres con ciencia (Blog de la Cátedra de Cultura Científica, Universidad del País Vasco)

Las 10 mujeres científicas más importantes de la historia

Mujeres científicas que cambiaron nuestro mundo

Las grandes científicas olvidadas por la ciencia

Mujeres en la historia de la ciencia


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