miércoles, 18 de abril de 2018

Dime que lees y te diré que quieren que pienses...

Como ser mujer de Caitlin Moran fue una de los libros más divertidos que hemos leído este año en el Grupo de Lectura Una habitación propia. En un capítulo del libro explica que realizó una entrevista a una artista famosa, y cuando la entregó su jefe de redacción le dijo (más o menos) “está muy bien, pero no has descrito que llevaba puesto, si llevaba un bolso de marca X o si quería tener hijos…” Este pasaje que me hizo mucha gracia, recuerdo que pensé “claro, esto pasaba en los 80, hoy en  día no pasa… ERRROOOOORRRRR….

¡Cómo podía estar tan equivocada! ¡En pleno siglo XXI todavía existen estas publicaciones! Quizás pensaba –inocentemente- que las habíamos superado, quizás porque no las había leído desde la época del instituto… pero ¡haberlas haylas! Así que entre indignación y curiosidad morbosa me puse a leer el artículo…

Elif Shafak

La que hizo saltar las alarmas:  un artículo en la revista Telva:  “Elif Shafak: Entrevistamos a la escritora feminista turca más combativa”, a priori y leyendo el título del artículo  podemos pensar que se trata de una entrevista con cierta “perspectiva violeta”, teniendo en cuenta que dicha autora fue llevada juicio por abordar en genocidio armenio en su novela “La bastarda de Estambul”, y que es muy conocida su faceta de defensa de los derechos de las mujeres, las minorías y el colectivo LGBTI. Pero solo empezar el artículo encontramos frases como:

Esbelta y elegante cómo un junco, y con unos inmensos ojos 
que cambian caprichosamente de color (…)

Características imprescindibles para cualquier escritora que se precie –como todas sabemos-. Pero el tema no acaba aquí, continúa ensalzado sus atributos físicos y encantos varios en frases como:

Escritora con silueta de modelo es hoy en día la autora 
más leída en Turquía (…)
Viste un sobrio abrigo entallado de línea lápiz 
que marca su estilizada figura (…)

¿Y porqué creéis que se recrea tanto en describir a la autora? Pues aquí tenéis la respuesta:

Una mujer de una belleza y elegancia sobrecogedoras, 
es una feminista combativa.

¡OMG! ¡¡¡Es feminista!!! Aquí está el tema, hemos llegado al quid de la cuestión:

Podría parecer una sofisticada maniquí 
siempre al tanto de las últimas tendencias,
pero resulta que se trata de una reconocida
 y valiente escritora (…)

Este “pero” esconde muchas cosas, ¿no creéis? Resulta absurdo -a mi entender-, preparar una presentación para una escritora que parece una broma, me explico. Simplificar la presentación de una escritora, que además es comentarista política y una influyente oradora a escala mundial, a su físico, es una forma de invisibilizar su valía como profesional. Destacar su color de ojos antes que  el hecho que sus 15 novelas publicadas han sido traducidas a 47 idiomas, es un poco ofensivo. O enfatizar su “delgada figura” en lugar del hecho que ha sido seleccionada para el Orange Prize, el MAN Asian Prize, el Baileys Prize y el IMPAC Dublin Award y quedo finalista en los Independent Foreign Fiction Prize y el RSL Ondaatje Prize; pues no sé, personalmente se me disparan las alarmar violeta.

Elif Shafak durante su intervención en las TED TALK

Y lo que más me sobrecoge es que el artículo pertenece a una revista dedicada al público femenino. ¿Qué mensaje pretenden trasmitir a sus lectoras? ¿Cuándo entrevistan a un escritor també comentan lo guapo y estiloso que es? ¿O lo bien que le sienta la chaqueta que lleva? si no hacemos estas preguntas cuando escribimos sobre ellos, porque sí lo hacemos cuando escribimos sobre ellas.
Y si bien solamente os he hablado de la presentación, me guardaba la guinda final, mi pregunta favorita:

Madre, escritora, articulista, conferenciante... 
¿Cómo se organiza para llegar a todo?


¡Zasca! Aquí está la pregunta clave… la pregunta que solo les hacen a las mujeres. No he leído ni una entrevista a Cristiano Ronaldo o Enrique Iglesias,  que les pregunte como se organizan la vida como padres. ¡Ah claro! Es verdad, no hace falta que se lo pregunte, simplemente ellos no se organizan la vida en función de su paternidad, porque no es su función primordial en la vida. En cambio la nuestra sí, estar estupendas, organizarse, criar y educar en valores… ¿no os huele un poco a rancio? A mí sí.


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