martes, 28 de abril de 2015

Efemérides: 28 abril: I Congreso Internacional de la Mujer

El 28 de abril de 1915, nueve meses después del comienzo de la I Guerra Mundial, se celebró en La Haya el "I Congreso Internacional de Mujeres". Bajo la presidencia de la estadounidense Jane Addams, 1.136 mujeres de distintas culturas, lenguas y tendencias, procedentes de 12 países -incluso enfrentados en el conflicto-, se reunieron, desafiando los peligros y obstáculos del escenario bélico, en busca de la paz. Durante cuatro días, estas mujeres valientes y comprometidas, convencidas de que el logro de la paz, la igualdad y la justicia para todos eran objetivos inseparables, debatieron y denunciaron el horror de la guerra, elaboraron estrategias de paz e intentaron encontrar un mecanismo de mediación inmediato para detener la matanza.
De este Congreso surgieron varias iniciativas que urgían a los gobiernos del mundo a poner fin a la terrible guerra, y construir una paz permanente y con justicia. Sin duda, marcó el inicio del movimiento internacional de mujeres por la paz, del feminismo pacifista y antimilitarista con vocación internacionalista. Y fue el origen de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF).
El objetivo al fundar WILPF, como sigue siendo en la actualidad, era el de tener una organización a través de la cual las mujeres pudieran identificar y erradicar las causas profundas de la guerra y trabajar por la paz; garantizar la inclusión de los mujeres en los procesos de construcción de paz; defender los derechos de las mujeres y los derechos humanos; y promover la justicia social, económica y política.
El próximo 28 de abril WILPF cumplirá 100 años, lo que la convierte en la organización pacifista feminista más antigua del mundo. Además, WILPF cuenta entre sus mujeres con tres Premios Nobel de la Paz: Jane Addams, primera Presidenta, que fue galardonada en 1931, Emily Greene Balch, que recibió el Premio en 1946 y Alva Myrdal, en 1982.
El compromiso de WILPF, durante estos 100 años, ha sido trabajar de forma creativa y urgente, desde el activismo y la incidencia política, por la paz universal y perdurable con justicia y libertad. Imaginando la paz y trabajando para lograrla. Y lo hace desde sus estructuras internacionales y sus secciones nacionales en treinta países, que llevan a cabo el programa internacional en su contexto nacional.
La sección española (WILPF España) comenzó su andadura el 11 de junio de 2011, cuando un grupo de mujeres de distintos ámbitos, trayectorias y generaciones pero con un largo compromiso común por la paz, se reunieron en Madrid y decidieron sumarse a una organización histórica en el trabajo por la paz y la incidencia internacional con una mirada desde las mujeres, pero no sólo en cuestiones de género.
De 1915 a 2015, una voz permanente por la paz
Ha pasado un siglo desde la fundación de WILPF pero la necesidad de abordar el fenómeno de la guerra y la violencia desde una perspectiva feminista, pacifista y emancipadora sigue manteniendo la misma vigencia. Hace unas semanas, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, emitía su informe anual sobre violencia sexual en contextos de conflicto armado. Según el documento, a lo largo de 2014 se produjeron casos de violación, esclavitud sexual, prostitución, embarazos, matrimonios o esterilizaciones forzadas en 19 países del mundo en situación de conflicto o post-conflicto. Ban Ki-moon instaba a los gobiernos a apoyar y proteger a las voces independientes, en particular a las organizaciones de mujeres y defensoras de derechos humanos. El hecho de que las mujeres, incluso en las peores circunstancias, adquieran roles activos en la defensa de la paz y sus derechos ha sido una constante histórica a la que no siempre se le ha prestado la atención merecida.
No cabe duda de que en todo este tiempo se han conseguido importantes avances. 2015 es un año clave para el movimiento de las mujeres por la paz.
Vista general de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, 1995. Las conferencias anteriores se realizaron en ciudad de México en 1975; Copenhague, 1980; y Nairobi en 1985. Foto: Cortesía de las Naciones Unidas
Además del centenario de WILPF se conmemoran los 70 años de la fundación de las Naciones Unidas y los 20 años de la IV Conferencia Internacional de Mujeres en Pekín, un hito que consolidó la agenda de paz como parte integral de las preocupaciones de las mujeres de todo el mundo. Asimismo, hace 15 años se establecieron los Objetivos del Milenio con el fin del acabar con la pobreza extrema y las discriminaciones de género y se aprobaba la histórica Resolución 1325, la primera de una serie adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se reconocía la importancia de la participación de las mujeres, en condiciones de igualdad, en la construcción de la paz y la seguridad.
Sin embargo, pese a los grandes logros, la guerra sigue afectando de forma desproporcionada a las mujeres. El 80% de los aproximadamente 50 millones de personas refugiadas que existen en el mundo son mujeres mientras que únicamente el 4% de los acuerdos de paz llevan la firma de alguna mujer, una cifra que no resulta extraña si tenemos en cuenta que tan solo un 22% de los miembros de parlamentos en todo el mundo son mujeres.
Por otra parte, la noción de seguridad sigue asentándose sobre la idea del gasto militar sin asumirse que una mayor cantidad de armas no equivale a un mundo más pacífico y seguro. Por poner solo un ejemplo, el coste del funcionamiento de las Naciones Unidas en un año supone tan solo el 0,15% del gasto militar global.
Por todo ello, desde WILPF se sigue insistiendo en la necesidad de desafiar esta mentalidad dominante y la urgencia de abordar las causas fundamentales de la guerra teniendo en cuenta pilares básicos como la justicia social y económica, la participación, los derechos humanos, el desarme y la protección del medio ambiente.

“El poder de las mujeres para parar la guerra”
La existencia de WILPF tiene más sentido que nunca. Por este motivo, con el fin de construir la Agenda de la Paz del siglo XXI y recordar el legado de las pioneras de WILPF, mujeres procedentes de 30 países, de todos los continentes, se reunirán del 22 al 29 de abril en La Haya, bajo el lema “El poder de la mujeres para parar la guerra”. Durante estos días tendrá lugar un Congreso y una Conferencia Internacional con los que se conmemorará el centenario de la Organización. Hasta La Haya se desplazará una delegación española compuesta por una treintena de mujeres y encabezada por la presidenta de WILPF España, Carmen Magallón.
Para Magallón, el Centenario supone una oportunidad única de “estrechar lazos con compañeras de otras secciones, especialmente con las de América Latina. En La Haya se oirá una voz común, sentiremos, a través de sus múltiples rostros, ese poder de las mujeres para parar la guerra”.
Esta ciudad holandesa congregará a centenares de destacadas mujeres, incluidas las galardonadas con el Nobel de la Paz: Leymah Gbowee (Liberia), Shirin Ebadi (Irán), Tawakkol Karman (Yemen), Mairead Maguire (Irlanda) o Jody Williams (Estados Unidos). Sus voces, junto con las del resto de participantes llegadas de los rincones más diversos del mundo atestiguan, según Magallón, “la importancia y el significado de esta tradición de feminismo pacifista que se inició hace ya un siglo y que, desde entonces, se propuso incidir en la política internacional desde un paradigma propio y libre”.
Como se apunta en el Manifiesto WILPF 2015, "la violencia no es inevitable. Es una elección. Nosotras elegimos la no violencia, como medio y como fin. Liberaremos la fuerza de las mujeres y, en colaboración con hombres de igual parecer, crearemos un mundo justo y armonioso".

(Fuente: 100 años de feminismo pacífico, Blogs El País)


Para saber más:


jueves, 23 de abril de 2015

Amélie Nothomb: La nostalgia feliz

Coincidiendo con Sant Jordi, aprovecho para iniciar una nueva sección sobre libros. Y quiero empezar precisamente con una autora que descubrí un Sant Jordi. 

Aprovechando la Diada  y la tarde libre, el 23 de abril de 2009 me pase la tarde callejeando y ojeando en los múltiples puestos de libros... he de reconocer que soy bastante impermeable a las recomendaciones y "los más vendidos", así que mientras la gente hacía cola y se llevaban a Stieg Larsson y Los hombres que no amaban a las mujeres a su casa, yo me dejé seducir una vez más por el amarillo de anagrama. 



En medio de una portada amarilla una foto de una señora con aire nipón sosteniendo el  filo de una catana… fue un flechazo, la imagen me cautivó, leí la contraportada y me fascinó… Así nació mi historia de amor con Amélie Nothomb, y desde entonces soy una fan incondicional de sus obras. Si tuviera que escoger entre uno de mis favoritos, pues lo tendría difícil, aunque seguramente serie alguno entre Estupor y temblores o Metafísica de los tubos. Pero he de reconocer que Barba Azul me gustó mucho y La nostalgia feliz lo leí en unas horas y me encantó.  Para mi suerte, Amélie es una autora prolífica, sus libros siempre me saben a poco porque son cortos, pero me gustan, lo bueno, si breve, dos veces bueno.
 

El último libro publicado de la autora empeza así: «Todo lo que amamos se convierte en una ficción. De las mías, la primera fue Japón.» 


En la novela la belga retoma el hilo de Ni de Eva ni de Adán, la narración de un idilio de juventud de su sosias literaria con Rinri. Dieciséis años más tarde, Nothomb acepta la invitación de una televisión francesa de regresar a su país natal. Allí no sólo se reencontrará con Rinri, sino también con su niñera, Nishio-san. El Japón de Nothomb son sus orígenes y un Shangri-La literario. Un país al que pertenece pero que le es extranjero: o sea, un oxímoron, como también parece serlo el título de la novela. El lugar en el que nació, y en el que se crió durante sus primeros cinco años, pero en el que, como hija del embajador belga, crecería inmersa y traspasada por una peculiar mixtura cultural. Y esto dota a su vital y melancólica prosa de una descacharrante lucidez. «Lo que has vivido», escribe Nothomb en el delicioso arranque de su nueva novela, «te deja una melodía en el interior del pecho: ésa es la melodía que, a través del relato, nos esforzamos en escuchar.» Gocemos con esta nueva partitura, pues sin duda suena muy bien.
(Fuente: Anagrama)

Sobre Amélie Nothomb



Debido a la profesión de su padre, diplomático de Bélgica, Amélie nació en Kobe (Japón) ,y vivió en varios paises como China, los Estados Unidos, Laos, Birmania y Bangladés. Habla japonés y trabajó como intérprete en Tokio. Desde 1992, ha publicado una novela cada año.

Amélie ha vivido en muchos sitios, encuentra el horror de la guerra y la pobreza, se refugia en el mundo dorado de la infancia, junto a su hermana mayor, de la que permanece muy próxima. A los diecisiete años descubre Europa y más precisamente Bruselas, ciudad en la que se siente extraña y extranjera. Estudia filología románica en la Universidad Libre de Bruselas, pero su apellido evoca en Bélgica a una familia de la alta burguesía católica y a un bisabuelo de extrema derecha, lo que no favorece su integración en una universidad de tendencias liberal-socialistas (sobre ello escribió una novela semi-biográfica, Antichrista). Una vez licenciada, regresa a Tokio y entra a trabajar en una gran empresa japonesa. Posteriormente relató esta experiencia penosa en su novela Estupor y temblores (Stupeur et tremblements), Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999, y fue llevada al cine por Alain Corneau en 2003.

Regresa a Bélgica y publica Higiene del asesino (Hygiène de l'assassin) en 1992. Es el comienzo de un éxito fulgurante, este libro fue redactado después de una trágica visión de la muerte de su hermano a manos de un borracho. En adelante, la autora puede vivir de la literatura, su pasión. Se dedica a esa actividad al menos cuatro horas diarias, y afirma escribir tres novelas al año, de las que sólo publica una.

De su estilo se ha opinado que es valioso y pedante pero a la vez cómico y con mucho carácter, propio de una mujer que ha tenido que hacerse a sí misma; nadie niega la vivacidad de sus relatos, la precisión del vocabulario, la originalidad de los temas y una mordacidad constante. Algunas de sus novelas (Péplum, Cosmética del enemigo) están constituidas de un único diálogo entre dos personajes. Maneja magistralmente el arte de lo absurdo. Fascinada por la fealdad y la monstruosidad, destaca por la descripción de personajes de rasgos extremos. Sus obras giran siempre, en sus palabras, en torno al enfrentamiento entre dos personajes, o un personaje y una situación.

Reportage Amélie Nothomb, une vie entre deux eaux saison:



lunes, 20 de abril de 2015

Antonina Rodrigo, Historiadora y escritora



Antonina Rodrigo destaca entre todos los historiadores y biografos de España por la calidad de sus estudios biográficos, caracterizados por una fina sensibilidad, rigor metodológico y talento narrativo, así como por su contribución a la recuperación de la memoria histórica tanto de mujeres conocidas como de heroínas anónimas. Buscando en mi biblioteca particular me di cuenta que tenia varias de sus obras, libros con anotaciones en el margen, post-it i marcas, es decir, de aquelles que en algún momento de la vida han sido libros de cabecera y consulta. Así pues, me parece justo dedicarle este artículo, y compartir con vosotras esta trayectoria increible, firme y comprometida con las mujeres.
 
Antonina Rodrigo
Nacida en el barrio del Albayzín en 1935, de padre manchego y madre granadina, desde 1970 vive afincada en Barcelona, donde fijó su residencia tras casarse con el también escritor e historiador Eduardo Pons Prades (1920-2007), un luchador anarquista que había combatido por la República durante la guerra civil y del que Antonina tuvo cuatro

hijos.



De formación autodidacta, esta mujer solidaria y comprometida constituye uno de los exponentes más destacados y solventes de la literatura feminista del siglo XX en España. Sus numerosas investigaciones y ensayos publicados en este sentido resultan de capital relevancia para reconstruir la importantísima aportación femenina a la historia, la política, la cultura o la vida pública de nuestro país desde la primera mitad del siglo XIX en adelante. Figuras clave en alguno de estos sentidos, como Federica Montseny, María Malla, Margarita Xirgú, María Lejárrega y, sobre todo, Mariana Pineda, deben al afán investigador y el documentado trabajo de la escritora granadina buena parte del conocimiento que la sociedad española actual tiene de ellas.


Entre sus logros hay también que mencionar el que, como granadina de la inmigración y sin haber renunciado nunca a la defensa de sus raíces culturales, haya sabido hacer de puente entre los movimientos literarios catalanes y andaluces.

Antonina comenzó su andadura literaria como colaboradora de los diarios locales Patria e Ideal, donde de vez en cuando publicaba reportajes en los que siempre combinó la investigación periodística con la histórica. Más adelante, colaboraría igualmente con el Diario de Granada y las revistas Triunfo, Historia y vida, Norma, Caracol e Ínsula. 


Como escritora, sin embargo, tras su obra más temprana, Retablo de Nochebuena (1960), pronto se inclinaría por los entresijos del teatro, interesándose y profundizando en diferentes aspectos de la farándula y sus protagonistas, principalmente las femeninas (como Maria Antonia la Caramba o Margarita Xirgú),  antes de centrarse en uno de los personajes a los que más tiempo, recursos y páginas ha dedicado hasta ahora a lo largo de su vida: su ilustre paisano Federico García Lorca, del que ha investigado y publicado en varios libros aspectos inéditos o poco conocidos de su relación con Salvador Dalí y Manuel Ángeles Ortiz, entre otros amigos del poeta, así como de sus distintos viajes y estancias en Cataluña.



Antonina Rodrigo es fundamentalmente conocida por sus obras de ensayo y sus estudios de carácter histórico y biográfico. Varios premios nacionales e internacionales avalan su trayectoria, marcada por una fina sensibilidad, rigor metodológico y verdadero talento narrativo. Sus excelentes y documentadísimas biografías, que investiga y escribe con tanta precisión como amenidad, sobresalen sin duda por encima de la media de esta especialidad en nuestro país, destacando sobre todo en su trabajo por la minuciosidad con que están comprobados los datos que aporta y la calidad literaria de su escritura.



En este apartado, su primer y principal éxito fue Mariana de Pineda, heroína de la libertad (Barcelona, 1977), una de las pocas monografías existentes sobre la desafortunada joven granadina, el libro aborda con solvencia todos los avatares históricos de aquella turbulenta etapa de nuestro pasado, así como la relación de su desafortunada protagonista con la literatura y su aparición en numerosas obras poéticas y teatrales, entre las que sin duda sobresale la trascendental pieza dramática de Federico García Lorca.



Con todo, el trabajo más relevante y difundido de Antonina Rodrigo es su trilogía dedicada a las mujeres de la República, de la Guerra y del Exilio, La obra no sólo rescata del olvido a buena parte de las protagonistas –algunas conocidas, otras anónimas– que participaron de forma activa y decisiva en la historia de España durante la Segunda República, la guerra civil o el exilio, sino que lo hace a través de los propios testimonios orales de algunas de las supervivientes de los hechos narrados, contando además con imágenes de todas ellas: 


  • El primer volumen, Mujeres para la Historia. La España silenciada del siglo XX (1996), destaca la trayectoria y la obra de distintas mujeres comprometidas política o intelectualmente, o ambas cosas a la vez: Federica Montseny, Dolores Ibárruri “la Pasionaria”, María Teresa León o María Blanchard, entre otras.

  • El segundo, Mujer y exilio, 1939(1999) recoge las biografías de otras 22 mujeres luchadoras que, como afirma en el prólogo Manuel Vázquez Montalbán, “se marcharon con la carga moral de la Razón y nunca desertaron cuantas veces fue necesario defenderla a lo largo de vidas tan fecundas como empecinadas”. Entre ellas, la escritora granadina glosa la figura de varias guerrilleras y milicianas que participaron de forma tan heroica como anónima en la guerra civil. Junto a éstas, mujeres que vivieron el drama de la guerra a través de sus hijos, como la madre de Federico García Lorca, Vicenta Lorca; la de Antonio Machado, Ana Ruiz Hernández, y la de Faustino Cordón, Elena Bonet, además de la filósofa María Zambrano, la concertista Diana Pey, la musicóloga Matilde de la Torre, la escritora María Enciso, la jurista Clara Campoamor,la diplomática Isabel Oyarzábal, la periodista y actriz Carmen Eva Nelken (“Magda Donato”) o la pintora, cartelista y diseñadora Manuela Ballester, directora del semanario “Pasionaria” y responsable, junto a Josep Renal, de la organización del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París en 1937.



Se trata tal vez de su obra más difundida, escrita con el estilo ameno y riguroso que caracteriza toda su prosa, y de cuya tercera y definitiva entrega, que estará dedicada a las mujeres “olvidadas”, sólo nos ha dejado de momento el excelente anticipo de su última biografía hasta ahora publicada: Una mujer libre: Amparo Gascón médica y anarquista(2002).


Finalista del premio Espejo de España en 1981, por su Lorca-Dalí: una amistad traicionada, muchas de las obras de Antonina Rodrigo han sido traducidas a diferentes idiomas y ha recibido por ellas varias e importantes distinciones, entre las cuales se encuentran los premios Manuel de Falla de periodismo (Madrid, 1975), el internacional Académie Européene des Arts(París, 1988), el Aldaba (Granada, 1989) y el Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer (Sevilla, 2005).

 Por último, en 2006 fue distinguida con el máximo galardón de la Generalitat de Cataluña, la Cruz de Sant Jordi. 




Para saber más:

"La libertad de la cociencia" por Antonina Rodrigo:



"Las heroinas de la libertad" por Antonina Rodrigo:




"Mujeres con memoria. El exilio femenino" por Antonina Rodrigo:


  • Monserrat Roig: “La recuperación de la palabra”, prólogo a Mujeres de España: las silenciadas(Plaza y Janés, Barcelona, 1979);
  • Miguel García Posada: “Antonina Rodrigo y su memoria de Granada” (Ínsula, nº 483, 1987);
  • Reseña” (Duoda, Revista d’Estudis Feministes, nº 12, 1997, p. 147/8);
  • Manuel Vázquez Montalbán: “Prólogo a Mujer y exilio, 1939” (Compañía Literaria, Madrid, 1999);
  • Neus Samblancat Miranda: “Antonina Rodrigo: Mujer y exilio, 1939. Reseña” (Lectora, , Revista de Dones i Textualitat, nº 5/6, Barcelona, 1999-2000, pp. 209-211);
  • Francisco Gil Craviotto: Nuevos retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo(Ayuntamiento de Granada, 2003)